VIOLENCIA VICARIA, EL DOLOR SILENCIOSO DE UNA MADRE
Este
escrito lo realizo inspirado, en la historia de una gran mujer que actualmente
atraviesa por una situación de esta naturaleza, Una mujer a quien admiro
profundamente, pues a pesar del inmenso dolor que implica no tener a su lado a
su pequeña hija, día a día se levanta como una verdadera guerrera.
Lo
hace con el corazón marchito por la ausencia, pero con la valentía necesaria
para romper y cerrar ciclos de violencia, demostrando que incluso en medio de
la adversidad es posible sostener la dignidad y la esperanza de ejercer
plenamente su maternidad algún día.
La
he visto sonreír, aparentando una fortaleza admirable ante los demás; pero también
la he visto quebrantarse en fechas significativas, en las que estoy segura,
daría cualquier cosa por volver a tener entre sus brazos a la razón de su vida:
su hija.
He
vivido de manera cercana su dolor, un dolor profundo que pocas palabras pueden
describir, un dolor que si el agresor comprendiera realmente las huellas
emocionales que se dejan en el corazón de un hijo, dudaría en seguir ejerciendo
este tipo de violencia.
Es
por lo anterior que, en vísperas de la conmemoración del Día Internacional
de la Mujer, que se celebra cada 8 de marzo, creí necesario
reflexionar sobre una forma de violencia que durante mucho tiempo permaneció
invisibilizada, pero que hoy comienza a ser nombrada y reconocida: la
violencia vicaria.
Pues
muchas mujeres que han decidido poner fin a una relación marcada por la
violencia no sólo deben enfrentar el dolor emocional que implica una ruptura
sentimental, sino además padecer una de las formas más crueles de agresión: la
utilización de sus propios hijos como instrumentos para continuar ejerciendo
control, castigo o daño.
La
violencia vicaria es un concepto aportado en el año 2012, por la Dra. Sonia
Vaccaro psicóloga clínica y
forense, argentino-española reconocida por su trabajo en victimología y
violencia de género.
Dicha
profesionista la define como una forma de violencia en la que un agresor daña a
los hijos para castigar a la madre.
La
palabra “vicaria” proviene del latín vicarius, que significa “por
sustitución” o “a través de otro”. En este sentido, la violencia se ejerce indirectamente,
es decir, el agresor no daña directamente a la mujer, sino que utiliza a los
hijos u otras personas cercanas para causarle sufrimiento psicológico o
emocional.
En
México, la violencia vicaria comenzó a visibilizarse jurídicamente entre 2021 y
2022, impulsada por colectivos de mujeres y reformas legislativas.
Pero
aun falta mucho por hacer, pues en la actualidad los derechos de las mujeres y
de los menores siguen siendo afectados, aunado a la revictimización que atraviesan
en los procesos judiciales.
Con Cariño para Zulema
Mtra. Berenice Loya Perez.
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